Participar. Esa es la cuestión

Siempre que discuto con alguien sobre los males que nos aquejan a los Argentinos, me viene a la mente un párrafo de "El contrato social" la maravillosa obra de Jean Jacques Rousseau, cuya lectura, para nada tediosa, les recomiendo fervientemente.
Hablando de los vicios que llevan a un Estado a su ruina, y refiriéndose en particular a la delegación en representantes del poder legislativo, dice:
"Tan pronto como el servicio público deja de ser la principal ocupación de los ciudadanos, y que éstos quieren servir con su bolsa antes que con su persona, se encuentra ya el Estado muy cerca de su ruina. ¿Es preciso ir a la guerra? Pagan tropas y se quedan en casa. ¿Es preciso ir al consejo? Nombran diputados y se quedan en casa. A fuerza de pereza y de dinero, tienen en fin soldados para esclavizar la patria y representantes para venderla."
Este párrafo escrito en el siglo XVIII, describe con precisión la causa de todos los males políticos que nos aquejan. Hoy vencidos por la comodidad, por el individualismo hemos roto el pacto social que da origen al Estado, el soberano del que todos formamos parte, ha dejado en manos del príncipe (el gobierno) todo su poder y este ha degenerado de forma tal que la voluntad general ya no existe y ha sido reemplazada por la voluntad de las corporaciones que nos gobiernan.
Algo francamente revelador que se desprende de este párrafo, es que la democracia representativa es una farsa, pues los representantes conforman un cuerpo distinto de aquél del Estado y por lo tanto la voluntad de sus miembros es la voluntad de un subconjunto del pueblo y no la voluntad general que es la que debería regir todos los actos del Estado.
Con los avances tecnológicos en materia de comunicaciones creo que hoy no sería tan descabellado pensar en un sistema de participación directa en que la voluntad general pueda expresarse más frecuentemente.
Hasta la próxima.
Nota: lo que he expresado aquí no es lo más importante de "El contrato Social" es sólo una curiosidad. El libro es de una profundidad asombrosa.



Walter
desde Argentina