Diletantes

Aquí voy a compartir vivencias, aprendizajes, pensamientos, chismeríos y otras yerbas. También espero su aporte.

viernes, junio 09, 2006

Un gesto noble de un empleado municipal. Una lección aprendida.

Ayer fui a renovar mi licencia de conductor, lo cual conseguí luego de más de 3 horitas de trámite. El trámite está bastante bien y la demora principal es por una charla de "Luchemos por la vida" que busca concientizar al conductor de la importancia que tiene el respeto a las reglas de tránsito, y sobre todo a los demás conductores y peatones. Pero lo que quiero destacar es lo siguiente:
En el apuro por llegar a horario a la charla para no tener que esperar a la siguiente (dura 40 minutos y se da de a un grupo por vez), que luego de pagar (el pago es el último trámite antes de la charla)tomé el formulario con el sello de "pagado" pero olvidé el vuelto de 5 pesos. Me di cuenta cuando ya había abandonado la caja y estaba haciendo la fila para la charla (finalmente no llegué a horario y tuve ahí media hora de demora). Prejuicioso estaba pensando mal del cajero pensando que había aprovechado mi apuro para birlarme los cinco pesos. Error. Le pedí a la persona detrás mío de la fila que me cuidara el lugar y me dirijí a la caja en la que había hecho el pago y le pregunté, por suerte amablemente, si no había olvidado el vuelto de cinco pesos. El cajero, tenía separados los 5 pesos envueltos en el ticket de la caja y sin poner ninguna objeción me los dio instantáneamente. Es decir, nunca había tenido la intención de quedarse con mis cinco pesos, y la culpa había sido mía por apurado.
Quiero entonces agradecer públicamente, yo le agradecí personalmente pero sin confesarle mis prejuicios, al señor Claudio Gonzalez Cajero 319764, de la oficina de dirección general de tránsito de la Avenida Roca de la ciudad de Buenos Aires, por su honestidad. Ustedes me dirán que hizo lo que correspondía, pero, lamentablemente, la honestidad no es moneda corriente y cuando uno se topa con una buena persona, no puede hacer menos que agradecérselo. Ojalá que la actitud de Claudio no sea una rareza entre los tan cuestionados funcionarios públicos.
También aprendí que cuando uno detecta que está prejuzgando a alguien, debe tratar de superar ese prejuicio y darle la oportunidad al otro. Yo lo hice inconscientemente al hacer la pregunta desde mi ámbito: "¿No me olvidé el vuelto?" y no desde el suyo "No me diste el vuelto". Si yo hubiera hecho lo segundo en lugar de lo primero quizá hubiera seguido alguna de las dos siguientes situaciones:
1) Claudio se hubiera ofendido, me hubiera tirado el vuelto por la cabeza y probablemente sermoneado, y yo hubiera resultado avergonzado y en deuda con Claudio.
2) Claudio quizá enojado habría dicho no recordar si olvidé el vuelto y que no era problema de él si yo era descuidado. En ese caso la discusión habría seguido, y yo me habría ido con la certeza de haber sido timado, despotricando contra los funcionarios públicos y con una visión más negativa del mundo y habiéndome hecho mala sangre.
En los dos casos Claudio y yo habríamos pasado un mal rato.
Afortunadmente nada de eso ocurrió.

Saludos.