Diletantes

Aquí voy a compartir vivencias, aprendizajes, pensamientos, chismeríos y otras yerbas. También espero su aporte.

jueves, marzo 23, 2006

30 Años

nunca más
Aunque hoy los medios bombardean con este tema, y vemos a muchos rasgarse las vestiduras, no quería dejar pasar por alto, en esta dolorosa fecha el recuerdo de los miles de asesinados y sus hijos que fueron víctimas primarias del peor de los terrorismos que es el del Estado, en contra de sus propios miembros.
El 24 de Marzo de 1976 una junta militar se apodera del gobierno de Argentina para dar comienzo a la dictadura más sangrienta de nuestra historia, en la que el Estado, pasando a la clandestinidad, caza, tortura y asesina a alrededor de 30000 personas por considerarlas peligrosas.
No quiero tampoco dejar de decir, que ese golpe en el plano político fue el instrumento para otro golpe, en el plano económico, necesario para hundir a la Argentina en un sistema de sometimiento y subdesarrollo que siguió mucho más allá del fin de la dictadura, llegando a su punto máximo durante el gobierno de Carlos Menem y, me atrevería a decir, continúa hoy pese al discurso supuestamente combativo del presidente Néstor Kirtchner. (Algo al respecto, mejor sustentado que lo aquí expresado, podrán encontrarlo en [1], gacetilla de la consultora Equis que encontré luego de escribir este artículo).
Gracias a esa segunda faceta del golpe los estratos bajos y medios (deciles 1 a 8) pasaron de recibir un 60.5% del PBI en 1974 a un magro 45% en 2002 (ver [2], cuadro 1). Tendencia que continúa hoy (ver [3] y [4]). Ese fue, creo yo, el principal objetivo del golpe de Estado: hizo falta sembrar el terror para evitar la natural resistencia de los que iban a ser despojados.
A treinta años parece que los autores materiales del genocidio, aunque no todos, van a comenzar a pagar sus culpas,aunque no todas. Los autores intelectuales, por otro lado, siguen ostentando el poderío de entonces y siguen llevándose la mayor parte de la torta que genera el país.
Espero ver el día en que estos también paguen.
Por eso ¡Nunca más! para los unos y ¡Ya basta! para los otros.
Fuentes de Datos:
[1] Consultora Equis. El otro golpe. (Marzo 2006)
[2] Hugo Nochteff y Nicolás Güell, con la colaboración de Verónica Lascano.DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO, EMPLEO Y SALARIOS. (Junio 2003).
[3] Consultora Equis."Menos Pobres y Más Desigual: Estudio sobre distribución del ingreso pobreza e indigencia Evolución 2001-2005". Gacetilla de Febrero de 2006.
[4] Ana Rameri - Tomás Raffo - Coordinador: Claudio Lozano "Argentina: Evolución reciente de la distribución del ingreso." (Noviembre 2005).
Un informe muy completo pero de ardua lectura para los no iniciados en la economía es el siguiente:
[5] Leonardo Gasparini, Mariana Marchionni, Walter Sosa Escudero: "LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO EN LA ARGENTINA Evidencia, determinantes y políticas" .

7 Comentarios:

  • At 2:14 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Bueno, Walter, me temo que en este caso también me toca disentir con tu posición, al menos parcialmente.

    Para una mejor exposición de mis observaciones, iré por partes:

    1. En primer término, advierto que caés en una inexactitud muy habitual: la de hablar de "30.000" desaparecidos.
    Pues bien, ello es indudablemente falso. Dicha cifra NO surge ni del informe de la CONADEP (sus listado alcanzan unas 7.000 personas, e incluso muchas de ellas han aparecido luego con vida, como por ejemplo la juez Argibay), ni de la sentencia del juicio a las juntas (los casos demostrados fueron muchos menos, creo que unos 800), ni de ninguna estadística o documento que alguien haya realizado jamás sobre el tema. Todas las fuentes y listados coinciden, por el contrario, en que el número de personas muertas por el accionar militar, osciló entre las 7.000 y las 8.000 personas. Por cierto, no se trata de un número menor, ni exculpa en absoluto a sus autores, pues cada vida es infinitamente valiosa, y lo mismo da que hayan sido 50, 5.000 y 500.000. Pero justamente por eso, resulta inexplicable que el sector "progresista" insista hasta el día de hoy con esta cifra falsa, pues eso solo contribuye a poner en tela de juicio todo su discurso, pues quien miente descaradamente en cuanto al número, bien puede mentir descaradamente en cuanto a otros aspectos. Lo cierto es que la afirmación de los 30.000 desaparecidos ha quedado reducida a un mero slogan a esta altura, que ni siquiera pudo convalidarse (como esperaban los actuales "imberbócratas") con la decisión de indemnizar a los familires de desaparecidos, pues hasta la fecha, y pese a la extensa publicidad que se ha dado al tema, las personas presentadas no han superado el número de 4.000.

    2. En tu comentario afirmás que "el 24 de marzo de 1976 una junta militar se apodera del gobierno (...)en la que el Estado, pasando a la clandestinidad, caza, tortura y asesina a alrededor de 30000 personas por considerarlas peligrosas". Pues no, tampoco es cierto, y me explico: En primer lugar, resulta abiertamente falso que las desapariciones hayan comenzado el 24 de marzo de 1976. Por el contrario, casi 1.000 del total de desaparecidos, fue privado de su libertad y ejecutado durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Y ojo que no me estoy refiriendo al accionar de la Triple A, sino de las mismas fuerzas armadas que después tomaron el poder, y siguieron con esta metodología, que tanto el parlamento como el poder ejecutivo, conocieron y alentaron. Tampoco es cierto, y en este caso ya incluso mi opinión personal, que los militares hayan decidido la desaparición de personas por "considerarlas" peligrosas. No fue, en efecto, que las "consideraran" peligrosas. La inmensa mayoría de esas personas (aunque no todas, y este es el grave error que cometieron las FF.AA.) integraba bandas terroristas, perfectamente organizadas, que contaban en muchos casos con adiestramiento militar, y editaban "diarios del pueblo" en los que explícitamente hablaban de GUERRA, explícitamente denostaban la democracia, y explícitamente invitaban al exterminio del oponente. Hoy se pretende negar esto, y se los presenta como "jóvenes idealistas" que querían un mundo más justo, luchaban por el boleto estudiantil, y eran, sin excepción, más buenos que Lassie. Ello es pueril, e incluso un insulto a su memoria, como bien ha reiterado muchas veces la señora Bonafini, acaso la única que no tiene problema en reconocer que lo que sus hijos procuraban, era tomar el poder a través de una revolución. Insisto en que esto no justifica que el Estado haya decidido combatirlos mediante métodos delictivos, pero resulta importante recordarlo pues, de lo contrario, se presenta una historia completamente falseada, como si de un día para el otro, un grupo de coroneles hubiera decidido, de puro aburridos, salir a cazar "jóvenes idealistas" por las calles.
    Me permito recomendarte la lectura del libro "La Otra Parte de la Verdad", de Nicolás Marquez. Sea cual fuere tu opinión, te va a resultar muy interesante, te lo aseguro.

    3. Finalmente, me temo que tampoco puedo coincidir con esta difundida versión según la cual, el 24 de marzo de 1976, también se gestó otro golpe, en el plano económico, mediante el cual los poderosos procuraron someter a los más débiles, bla, bla, bla.
    Y no puedo coincidir con esta teoría, pues sencillamente no es cierta. Más allá de que los resultados del plan económico de Martínez de Hoz fueron muy muy malos, resulta de una temeridad extrema pretender que los problemas de la Argentina hayan nacido allí. De hecho no se explicaría la existencia del ERP ni de las FAR ni de los Montoneros, de no haber sido por la pobreza y la desigualdad que ya venían desde mucho antes. Es posible que se hayan agravado al fracasar el plan de Martínez de Hoz, pero de ninguna forma es posible afirmar que los resultados de este fracaso hayan sido peores que los de cualquier otro fracaso similar ocurrido en democracia, como los de Sourruille o Cavallo, sin ir más lejos. Pero además, tu afirmación encierra otro elemento absurdo, y es el de creer que un gobierno puede buscar adrede el fracaso de un programa económico que pone en marcha. Me parece que esto no resiste el menor análisis, y no me atrevería a afirmarlo de ningún gobernante del mundo, por más disensos que guarde con él en el plano político. Para concluir, entonces, afirmo que en mi opinión, el problema nunca fue de los planes económicos mejores o peores, ni mucho menos de los supuestos "cucos" que se unen para hundir al pueblo. El problema siempre fue (y sigue siendo) político. Como no quiero seguir extendiendome (ya abusé demasiado), te recomiendo en este caso la lectura de "La excepcionalidad argentina", de Vicente Massot, donde desarrolla precisamente este último punto, y demuestra que la "ingobernabilidad" ha sido siempre el factor desestabilizante en nuestro país. Al respecto, pone como ejemplo a los mismos jefes militares argentinos en los '70, que no pudieron mantenerse en el poder y vivieron luchando entre ellos, a diferencia de lo ocurrido en todos los otros países "normales" que atravesaron etapas similares, como Chile, España, Brasil, Paraguay, etc.
    Bueno, prometo no molestarte por un tiempo (pero esperaré ansioso tus respuestas!).
    Slds,
    Martín

     
  • At 6:03 p. m., Blogger Walter said…

    Te contesto:

    1) Es verdad que el númeo de 30000 puede ser incorrecto no lo sé, y cómo tu dices el número no es lo importante. Lo que importa es el pase del Estado a la caza de subversivos por fuera de toda ley.

    2) No desconozco lo que dices respecto de los que fuero "chupados" antes del 24 de Marzo, simplemente destaco la fecha como el momento en que las instituciones quedan formalmente, por decirlo así, de los militares.

    3)La guerrilla surge como mecanismo de toma del poder como vía de lograr la revolución socialista tomando como ejemplo el caso de Cuba, donde tuvo éxito. En el contexto de la Guerra Fría, los Estados Unidos alimentan los movimientos militares para evitar que el cuco comunista se apodere del sur de América, tan cerca de casa. No creo que el plan de económico de la dictadura haya fracasado, al contrario ha tenido éxito pues ha logrado una transferencia de ingresos hacia los grupos económicos que fueron los autores intelectuales del golpe. Las consecuencias sociales, no les preocupaba en lo más mínimo, como no les preocupa ahora, salvo cuando los marginados se rebelan o pretenden organizarse.

    Un saludo.
    Walter.

     
  • At 3:11 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Cortitas y al pié:

    1. Veo que coincidimos. Ojalá todos los que actualmente falsean la cifra (lease organismos de DDHH, gobierno, medios de comunicación) honraran sobre este punto su auto-proclamado compromiso con la "Verdad".

    2. Entiendo tu aclaración. Pero aquí va la mia: Si me ocupo de aclarar que las desapariciones comenzaron mucho antes del 24/03/76, es para desmentir la difundida (y mentirosa) teoría según la cual, un buen día se reunieron los "malos", y decidieron acabar con los "buenos". Como ya expliqué, la cosa fue mucho más compleja y para comprenderla, no sólo hay que recordar el contexto de Guerra Fría en que ocurrió (como bien apuntás) sino otros hechos que hoy se omiten deliberadamente, como la amnistía de Cámpora (que sólo gobernó 41 días, pero tuvo tiempo de liberar a TODOS los terroristas legalmente detenidos en ese momento), los innumerables atentados cometidos por los guerrilleros, y el apoyo explícito que la clase política brindó a los militares para acabar con el problema "como fuera". Todo esto, por cierto, no alcanza para dispensar a muchos militares (no todos) por las aberraciones que terminaron cometiendo, pero es indispensable para entender porqué sucedió lo que sucedió, y honrar, en este caso, la auto-proclamada vocación por la "Memoria".

    3. Es interesante el matiz que incluís (acaso inconscientemente)en este punto. Al referirte a los "jóvenes idealistas", decís que se limitaron a "tomar como ejemplo" la revolución cubana. Pero al referirte a los movimientos militares, decís que los mismos fueron "alimentados" por los EE.UU. Debo recordarte, sobre este aspecto, que el papel de Cuba fue tan o más activo (aunque obviamente, menos efectivo) que el de los EE.UU. en los '70, y de ninguna forma puede afirmarse que haya ocupado un mero rol de "ejemplo" quien financió, entrenó y dirigió a muchos de los grupos terroristas que actuaron en el continente.
    Más allá de esto (anecdótico si querés), detecto en tu discurso otro razonamiento con el que disiento mucho más: el de suponer que quienes no piensan como uno, son en realidad unos pérfidos ladrones, que gustan regocijarse de las desgracias ajenas y pretenden, de puro ladinos que son nomás, el mal del pueblo. Para los defensores de esta "tesis", quienes opinan -por ejemplo- que las recetas liberales son las más adecuadas para sacar a un país de la pobreza, merecen ser descalificados de la peor forma, por tratarse de agentes encubiertos de los poderosos, de ladrones, o simplemente, de gente maligna que desea perpetuar la exclusión. Mi pregunta es: ¿Te parece este un razonamiento serio?Por cierto, a mi no, y te confieso que jamás se me ocurriría suponer que los integrantes de Montoneros o ERP buscaban intimamente el mal de la sociedad. Aún cuando disienta diametralmente con las ideas que pretendieron imponer a través de la violencia, estoy seguro de que en su corazón, ellos creían estar haciendo un bien a la sociedad. Por ello, tampoco me parece equilibrado suponer que, en el caso de los militares, la cosa fue distinta: Es evidente que, en su inmensa mayoría, ellos estaban completamente seguros de estar "salvando" al país de la peor amenaza imaginable por aquel entonces, que era el comunismo. Sostener, por ende, que intencionalmente quisieron hundir al pais, como hoy pretende afirmarlo la versión "oficial", me parece un infantilismo inmenso, y un eslabón más de nuestra extensa cadena de desatinos como país.
    En suma, ningún país a dado un solo paso en dirección al progreso, al desarrollo, al bienestar, en base al "repudio", al "escrache", o a la tergiversación descarada de la historia. Lo que necesitamos, por ende, es madurar como sociedad, y entender que el que piensa distinto, no es un enemigo que pretende destruir al país, sino alguien que simplemente cree en soluciones distintas a las mias. Desgraciadamente, en los '70 no había espacio en ninguno de los bandos (ni en la sociedad misma) para este "pluralismo". Me gustaría pensar que ya hemos aprendido la lección. Ojalá así sea.

    Saludos,
    Martín

     
  • At 12:22 a. m., Blogger Walter said…

    Hola Martín, gracias otra vez.
    La base de mi razonamiento es la siguiene:
    Si un grupo de personas comete actos de terrorismo, el estado debe capturarlos y llevarlos a juicio. El estado no puede hacer uso de la fuerza pública para salir a cazar personas, privarlos ilegítimamente de la libertad, torturarlos y hacerlos desaparecer. Eso es una abominación.
    Esto es así independientemente del sesgo político de esas personas.
    Te reconozco, que es muy probable que Cuba haya apoyado y entrenado a grupos guerrilleros que luego actuaron en nuestro país. Eso en nada afecta a lo dicho anteriormente.
    Por otra parte yo no pienso que quienes no comparten mi forma de pensar son deshonestos, simplemente digo que sí lo fueron quienes, dando el golpe bifronte con el objetivo de aniquilar la amenaza comunista por un lado y hacerse del control del Estado para apoderarse de la riqueza generada por el país por el otro.
    De esto último hay estudios realizados, con datos concretos, de cómo unos cuantos grupos económicos se beneficiaron del endeudamiento externo durante décadas (se pueden bajar de la página de la Universidad de Quilmes, si no lo conseguís los busco y te paso el link). Este enriquecimiento a costa de la renta nacional no pudo haberse llevado a cabo sin controlar el estado. Yo no dije que esa gente quisiera la ruina de los argentinos, sino que querían su propio bien a cualquier precio y el subdesarrollo y el empobrecimiento son efectos colaterales para estas personas. Es cierto que pueden aplicarse políticas liberales honestamente, pero no es ese el caso de los gobiernos argentinos de 1976 en adelante, por lo menos (para hablar del período que nos ocupa).

    Saludos
    Walter.

     
  • At 10:37 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Walter,

    En el primer tema estamos básicamente de acuerdo. Nadie justifica el accionar de los militares. Simplemente creo que es importante recordar la historia completa, pues a los jóvenes de hoy se les está mintiendo descaradamente en dos aspectos: (a) Se les dice que toda la represión efectuada fue ilegal (falso); y (b) Se les dice que ERP y Montoneros fueron apenas un puñado de inofensivos jóvenes "idealistas" (más falso aún).

    En cuanto a lo económico, se trata de una cuestión de interpretación. Personalmente me parece que han sido los empresarios argentinos (desde la época de Perón en adelante) los que buscaron hacer negocios con el Estado (o de la mano del Estado), sin asumir el menor riesgo, y obviamente, comprando voluntades en los tres poderes públicos. En cuanto a los trabajos de la Universidad de Quilmes (que, no obstante, buscaré) me parece que carecen de la debida objetividad, sabido es que en esa casa de estudios, está instalada una versión desfigurada de la historia (y de la vida), en cuya virtud, la sociedad se divide en buenos-buenísimos, y en malos-malísimos. La realidad es algo más compleja, y si no me creés, preguntale a Firmenich que hizo con los U$S 60.000.000 "para el pueblo" que obtuvo de los Born, o averiguá quienes son los dueños de algunas de las empresas que hoy están haciendo negocios truchos con el amigo De Vido (te adelanto que hay varios ex-ERP).

    Saludos, y espero que algún otro visitante de tu blog se cope y opine.

    Martín

     
  • At 9:18 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Estimado Walter me uno a tu ¡Nunca más!¡basta ya! y desde luego alucino que todavía haya quien en La Argentina pretenda justificar lo injustificable por muy amable que pretenda hacer pasar su discurso.
    Pero si duda es de agradecer el ejemplo de dignidad que estáis ofreciendo al mundo manteniendo viva la memoria.
    Un fuerte abrazo,
    Ricardo
    (desde un rincón de Europa)

     
  • At 2:11 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Estimado Ricardo,

    Tu mensaje es de un nivel muy pobre, pues te limitás a atacarme, pero omitís explicar en que puntos concretos radica tu disenso con mis opiniones, y tampoco te tomás el trabajo de aclarar cual de los datos que mencioné te parece incorrecto, y en tal caso, porqué.

    Me atrevería a afirmar, incluso, que ni siquiera leíste lo que escribí, de modo que te invito a hacerlo (varias veces si es necesario), hasta que adviertas que en segmento alguno intenté justificar nada, limitándome a explicar el contexto histórico en que ocurrieron los hechos, que hoy suele ser falseado hasta lo increíble por muchos medios de comunicación, comenzando por los grupos Clarín y Prisa.

    Para finalizar, te cuento que un peligroso "lapsus" se ha filtrado en tus palabras: En lugar de unirte al "YA BASTA" que Walter redactó, te uniste al "BASTA YA".

    Como bien sabrás, esta última expresión (que nada tiene que ver con la Argentina) corresponde a la campaña que hace unos años lideró Fernando Savater en España, para exigir el cese de la violencia terrorista de ETA.

    Y si imagino que se ha tratado de un "lapsus", es porque me cuesta creer que no sepas que los muchachos de ETA, son íntimos amigos y aliados de las Madres de Plaza de Mayo y sus grupos derivados, quienes son los principales defensores del famoso "Nunca Más".

    Por cierto, sólo pretenden que "nunca más" haya terrorismo de Estado (como deseamos todos), pero explícitamente reivindican y valoran positivamente (tal vez para que vos "alucines") el terrorismo de ETA, el de los grupos que actuaron en Argentina durante los '70, el de las FARC, e incluso el de Al Qaeda!!!

    Lo que te sugiero, entonces, es que tengas más cuidado a la hora de utilizar estos 'slogans', pues te puede salir el tiro por la culata. No sería extraño, incluso, que advertida que sea la Sra. Bonafini de tu adhesión al "BASTA YA" (es decir, contra sus dilectos amigos de ETA), prontamente encomiende a su prestigioso abogado que interponga una demanda en tu contra. Tené cuidado, pues se trata de un jurisconsulto de primera línea, especializado en derechos humanos. Por si querés consultar su "trayectoria" en Google, acá te dejo su nombre: Sergio Schoklender.

    Bueno, mi estimado Ricardo, por hoy terminé.

    Un abrazo,
    Martín
    (desde algún lugar de sudamérica)

     

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