Diletantes

Aquí voy a compartir vivencias, aprendizajes, pensamientos, chismeríos y otras yerbas. También espero su aporte.

domingo, junio 25, 2006

La forma y el contenido

fantino Ya van varias veces que, haciendo zapping en la tele, de pronto atrae mi atención alguna nota interesante. Y para mi prejuiciosa sorpresa ha sucedido que esa nota pertenecía a un programa cuyo conductor era el hombre de la foto: Alejandro Fantino.
A modo de agradecimiento, esas varias veces, me he quedado mirando su programa, TVo, y ya puedo afirmar que Alejandro no es "sólo una cara bonita". Realmente lleva muy bien su programa y, no sé si es él o su producción quien lo hace, sus invitados están muy bien elegidos. Hay siempre una buena mezcla de gente de la ciencia, de la cultura y, por qué no, de la farándula.
Parece que Alejandro ha encontrado en su programa un justo equilibrio entre lo divertido y lo interesante. Es decir, usa su privilegio de poder llegar masivamente al público, para ofrecerle algo que lo mejore, aunque sea un poquito y no para embrutecerlo, como es habitual en programas que ni hace falta mencionar.
Para terminar, esto demuestra que bajo el formato de muchos programas de entrevistas puede darse un contenido mucho más rico que enterarse sobre los records sexuales de una estrella, de sus cirujías estéticas o de lo que opina una modelo sobre el hambre en el mundo.
Muy meritorio lo suyo don Fantino siga así.
Un abrazo para todos.

sábado, junio 17, 2006

Corrupción se escribe con C (de Calcio)

corrupción
Hoy los quiero invitar a leer la nota escrita por Ezequiel Fernández Moores en Le Monde Diplomatique Edición Cono Sur de Junio de 2006. En este artículo este brillante periodista especializado en deportes, que por por opinar libremente y buscar la verdad no figura en los multimedios, nos relata los entretelones que ha sacado a la luz la investigación sobre la corrupción del fútbol Italiano. Como algunos de ustedes sabrán, se han hecho escuchas de las conversaciones del presidente de la Juventus en las que se comprobó que compraba y vendía favores. Estos favores incluían, "ganar" partidos, "salvar" del descenso, perjudicar rivales, comprar árbitros. No se salvan funcionarios del gobierno (ni de Berlusconi ni de Prodi), ni el titular del Calcio ni dirigentes de otros clubes.
Realmente, al leer la nota, a uno le quedan pocas ganas de seguir viendo fútbol, y no puede hacer otra cosa que preguntarse si no ocurrirá lo mismo en los torneos locales de España, Argentina, Brasil y otras ligas de importancia, y qué pasará con el torneo mundial. Algunas cosas parecen indicar que, quizá no al nivel del caso italiano, algo así puede estar ocurriendo pues el dinero que mueve el fútbol es muchísimo, y, todos sabemos, el dinero atrae a la corrupción como la miel a las moscas.
¿Ustedes que opinan?

En los vínculos recomendados encontrarán uno a la página de Le Monde Diplomatique edición Cono Sur, también conocido como "El Dipló".

viernes, junio 09, 2006

Un gesto noble de un empleado municipal. Una lección aprendida.

Ayer fui a renovar mi licencia de conductor, lo cual conseguí luego de más de 3 horitas de trámite. El trámite está bastante bien y la demora principal es por una charla de "Luchemos por la vida" que busca concientizar al conductor de la importancia que tiene el respeto a las reglas de tránsito, y sobre todo a los demás conductores y peatones. Pero lo que quiero destacar es lo siguiente:
En el apuro por llegar a horario a la charla para no tener que esperar a la siguiente (dura 40 minutos y se da de a un grupo por vez), que luego de pagar (el pago es el último trámite antes de la charla)tomé el formulario con el sello de "pagado" pero olvidé el vuelto de 5 pesos. Me di cuenta cuando ya había abandonado la caja y estaba haciendo la fila para la charla (finalmente no llegué a horario y tuve ahí media hora de demora). Prejuicioso estaba pensando mal del cajero pensando que había aprovechado mi apuro para birlarme los cinco pesos. Error. Le pedí a la persona detrás mío de la fila que me cuidara el lugar y me dirijí a la caja en la que había hecho el pago y le pregunté, por suerte amablemente, si no había olvidado el vuelto de cinco pesos. El cajero, tenía separados los 5 pesos envueltos en el ticket de la caja y sin poner ninguna objeción me los dio instantáneamente. Es decir, nunca había tenido la intención de quedarse con mis cinco pesos, y la culpa había sido mía por apurado.
Quiero entonces agradecer públicamente, yo le agradecí personalmente pero sin confesarle mis prejuicios, al señor Claudio Gonzalez Cajero 319764, de la oficina de dirección general de tránsito de la Avenida Roca de la ciudad de Buenos Aires, por su honestidad. Ustedes me dirán que hizo lo que correspondía, pero, lamentablemente, la honestidad no es moneda corriente y cuando uno se topa con una buena persona, no puede hacer menos que agradecérselo. Ojalá que la actitud de Claudio no sea una rareza entre los tan cuestionados funcionarios públicos.
También aprendí que cuando uno detecta que está prejuzgando a alguien, debe tratar de superar ese prejuicio y darle la oportunidad al otro. Yo lo hice inconscientemente al hacer la pregunta desde mi ámbito: "¿No me olvidé el vuelto?" y no desde el suyo "No me diste el vuelto". Si yo hubiera hecho lo segundo en lugar de lo primero quizá hubiera seguido alguna de las dos siguientes situaciones:
1) Claudio se hubiera ofendido, me hubiera tirado el vuelto por la cabeza y probablemente sermoneado, y yo hubiera resultado avergonzado y en deuda con Claudio.
2) Claudio quizá enojado habría dicho no recordar si olvidé el vuelto y que no era problema de él si yo era descuidado. En ese caso la discusión habría seguido, y yo me habría ido con la certeza de haber sido timado, despotricando contra los funcionarios públicos y con una visión más negativa del mundo y habiéndome hecho mala sangre.
En los dos casos Claudio y yo habríamos pasado un mal rato.
Afortunadmente nada de eso ocurrió.

Saludos.

¡Ojo con el BBVA! y sus cuotas "sin" interés

En un claro caso de publicidad engañosa el BBVA Banco Francés, cobra, y no lo dice, sobre las cuotas financiadas en cuotas "sin" interés, un seguro cuyo valor mensual es el del 0,5% del valor del producto adquirido antes de considerar el descuento.
Por ejemplo si yo compré un producto de 1000 pesos, deberé pagar 5 pesos por mes en concepto de seguro, hasta la última cuota. Si financié a 12 cuotas terminaré pagando 60 pesos, es decir 6% del total de la compra. Ahora si el número de cuotas era 24, el porcentaje del seguro sobre el valor del bien es del 12%, y si el descuento era del 10% resulta que en realidad voy a tener un recargo del 2%.
En realidad si se considera la inflación y las tasas de interés del mercado, la compra sigue siendo ventajosa, pues, en el caso de la compra a 24 meses un interés bianual de alrededor del 2% es bajo.
Sin embargo el punto aquí es que la publicidad es engañosa y que la expectativa del que compra era ahorrarse el 10% más los intereses y resulta que no se ahorra ni el 10% y paga parte de los intereses en la forma de un seguro.
Mi pregunta es, ¿no deberían comunicar esto más claramente? ¿No había un ley sobre la letra chica?
Nota: Yo se que los cálculos de más arriba no son financieramente rigurosos, pues hay que considerar que los pagos del seguro se extienden a lo largo del tiempo, pero eso no afecta el razonamiento.