Diletantes

Aquí voy a compartir vivencias, aprendizajes, pensamientos, chismeríos y otras yerbas. También espero su aporte.

lunes, octubre 09, 2006

De nuevo estoy de vuelta

Bueno, como dice la conocida zamba, después de larga ausencia estoy de nuevo en el teclado.
Obviamente ya no espero que haya alguien leyendo del "otro lado" sin que esto es simple "catarsis", vaya a saber si estoy usando el término correctamente.
Bien, en fin sólo quería decirles que sigo vivo.

Nunca pensé que la consigna "Aparición con vida" sería nuevamente el centro de la escena política en Argentina, y menos que esta vez encontrara a una envalentonada derecha del otro lado que se anima a retrucar.

Estas dos cuestiones que parecen una misma cuestión, y en cierta medida lo son, es conveniente verlas separadamente, para luego volver a unirlas.

El caso del, lamentablemente, desaparecido Julio López, nos alerta de que los fantasmas aún merodean la noche de horror. Que las heridas que se pretendían casi cerradas aún supuran fétidamente y se están agusanando. La hipótesis de un secuestro intimidatorio para el resto de los testigos en juicios como el de Etchecolatz, no suena a una locura. Ojalá Julio esté escondido, pero aunque sea así, el hecho de saber que la primera hipótesis no sea una locura descartable de entrada es inquietante.

Por otro lado (?) el hecho de que haya habido gente que, con la excusa de realizar un acto en memoria de los caídos en la lucha contra la subversión, no hizo otra cosa que reivindicar lo actuado por los asesinos que integraban las FF.AA. en los años de hierro, pretendiendo negar lo innegable: la existencia de un plan sistemático de exterminio, es sintomático de que las heridas no estaban ni siquiera cerca de cerrarse. De que aún hay gente que volvería a repetir el horror, que su odio por el comunismo, odio extemporáneo y patológico les llevaría a cometer las mismas atrocidades que en el pasado, para las que piden, desvergonzadamente, una amnistía.

Y es lógico, el remedio para cerrar estas heridas no es otro que la justicia, no lo son ni el olvido ni una falsa reconciliación ofrecida por el asesino. Vamos a decirlo claramente: no es la impunidad lo que cerrará definitivamente esta etapa de la historia.

Es necesario hacer justicia, condenar a los que en nombre del Estado cometieron las peores atrocidades, justicia a la que han escapado hasta hoy, y espero que sea sólo hasta hoy. Que se dirima esto en los tribunales de la Nación. Que se tome el ejemplo de las madres y las abuelas que con tan paciente lucha han conseguido grandes avances dentro de la justicia incluso en gobiernos hostiles.