
Acabo de terminar de leer el libro "Iglesia y Dictadura. El papel de la iglesia a la luz de sus relaciones con el régimen militar" de Emilio F. Mignone. Este libro apareció por primera vez en 1986 y fue reeditado este año al cumplirse el 30º aniversario del último golpe militar. En el libro se demuestra que, salvo unas cuantas y honrosas excepciones, algunas de las cuales no vivieron para contarlo, el Episcopado Argentino tracionó su razón de ser y se puso del lado de torturadores y asesinos. Lo peor de todo es que, como lo afirma el autor, era la Iglesia la institución que en mejores condiciones estaba para desestabilizar, con su condena clara y explícita, al gobierno militar, pues este cometía las peores atrocidades en nombre de los valores cristianos. En lugar de esto el Episcopado argentino, a contramano incluso del pensamiento del resto de los episcopados mundiales, y de la Santa Sede, más claramente durante el papado de Paulo VI que el del Juan Pablo II, por cierto, en lugar de tomar una posición de denuncia abierta, decía, y de contención a los familiares de desaparecidos que acudían a los obispos y otras autoridades eclesiásticas en busca de consuelo y ayuda, el episcopado mostró una actitud servil con el asesino y de desprecio y rechazo por los familiares de las víctimas.
En los documentos que nos muestra Mignone vemos, con gran asombro, que incluso en casos en que sus propios miembros eran víctima de la violencia oficial, no hubo jamás una condena clara y pública sino tibias quejas, contrabalanceadas simpre por párrafos de reconocimiento de la "difícil tarea" que las autoridades militares estaban llevando a cabo. Uno de esos casos es el asesinato de los padres palotinos, en la parroquia de San Patricio en Belgrano R. del que se cumplen 30 años el próximo 4 de Julio.
En el libro, Mignone da cuenta de las actitudes y discursos de figuras prominentes de la Iglesia de esos días tales como el cardenal Aramburu, el cardenal Primatesta, Monseñor Plaza, Monseñor Tortolo, Monseñor Medina, entre otros, así como analiza los principales documentos emitidos por el Episcopado. Nos ilustra también sobre las corrientes ideológicas predominantes en la Iglesia Argentina.
Mignone también intenta explicar, y lo consigue en gran medida, las causas de la tibia, sino cómplice, actitud del episcopado. Las encuentra en la dependencia económica de la Iglesia del Estado, en las ideologías de este episcopado, donde prevalece una visión anterior al Concilio Vaticano II, y en la subordinación de los vicarios castrenses a la autoridad militar.
Una obra imperdible. La misma se consigue en su nueva edición por algo más de 20 pesos y la recomiendo fervientemente. Se puede acceder también a parte de su contenido en el siguiente
vínculo.
Espero que lo lean y me hagan sus comentarios.